México ha dado las más grandes camadas de políticos millonarios de los últimos 70 años. Poseen labia y talento, pero no honradez. “Los políticos mexicanos poseen labia, talento, imaginación, pero no honradez. Han perdido la honorabilidad. Tienen voluntad de servir, pero sólo a sus intereses personales y a sus intereses de grupo. Por eso México ha dado las más grandes camadas de políticos millonarios de los últimos 70 años. La gran tara de la acción política es la corrupción. En México dejó de haber cualquier asomo de control de la corrupción, que ahora ha invadido los tejidos linfáticos del cuerpo social”. “La corrupción era una política de Estado que servía para premiar y para castigar. El que mandaba tenía el control, tenía el registro de la corrupción y la usaba contra los otros como amenaza o intimidación. La llegada de Carlos Salinas de Gortari al poder significó el gran quiebre: a partir de ahí, la corruptela se hizo gigantesca” Hay presidentes corruptos, gobiernos corruptos y clases políticas corruptas, como la actual. Son temas distintos. Construir un régimen es necesario que todo se absorba institucionalmente. El PRI fue el partido de la revolución institucionalizada, entre otras cosas, porque también institucionalizó la corrupción. No la dejó suelta. Hizo un sistema de botín, de botín bajo control, en el que siempre hubo premiados. Los premiados eran los leales. Y sin embargo hubo presidentes que cuidaron que la corrupción estuviera bajo la mayor tutela. Ruiz Cortines, por ejemplo, era sumamente cuidadoso de que el dinero de particulares no entrara a las campañas políticas. Decía: “Cada dinero que entra es un contrato de obras públicas”. Luego desapareció esta relación entre el capitán y sus huestes. La corrupción registra tres momentos. Uno consistía, fundamentalmente, en el peculado: los políticos se echaban el dinero a la bolsa. “No pido que me den, sino que me pongan donde haiga”. Luego vino el contratismo, y la corrupción dio una vuelta coperniquiana: apareció el famoso modelo del maestro Hank, que consistió en crear empresas que surtían al gobierno para hacer que el dinero pasara de una bolsa a la otra. Los grandes políticos comenzaron a ser grandes empresarios. De pronto apareció el neoliberalismo, que fue bestialmente corruptor. En tiempos de Miguel de la Madrid se les dio a los empresarios información privilegiada sobre devaluaciones y valores bursátiles.
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